Hay muchas cosas de las que quiero hablar o compartir, desde la media maratón de este Domingo hasta la hoja del registro de donantes de médula ósea que descansa sobre mi escritorio, entre otras muchas. Sinceramente esperaba escribir más a menudo cuando hace un mes decidí retomar este pequeño espacio y se me va acumulando el trabajo, pero supongo que como todo lo que más cuesta es arrancar y hacerse al hábito.
En fin, que me voy por las ramas.
Nicaragua. No puedo evitarlo, sencillamente no puedo. Cada vez que evoco los recuerdos me echo a llorar, literalmente, como si toda la emoción de aquel viaje, todas las sensaciones, vivencias, experiencias, imágenes, sonidos, sabores y texturas fuesen de tal magnitud que ni los casi dos años que han pasado hayan sido suficientes para asimilarlas todas. Me recuerdo a mi mismo intentando grabar profundamente cada momento por sencillo o irrelevante que fuese. Y ahora que el viaje de vuelta ya no es solo una ilusión, si no una realidad cada vez más cercana, todo vuelve con más intensidad.
Es momento de empezar a sacarle polvo al pasaporte, de abrir mi pequeña caja de pandora y contar córdobas y dolares.
Por que ya hay un billete con mi nombre desde Coruña hasta Managua. Por que ya cuento los días que faltan hasta el 25 de Agosto.
Los sueños no son sólo sueños si se desea con suficiente intensidad.
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