30 de abril de 2012

Por que escribo

De repente lo sientes como un flechazo. No sabes de donde viene ni que lo provoca, simplemente lo sientes latente bajo el pecho y no te queda más remedio que aceptarlo y dejarte llevar por ella. Es este impulso, esta necesidad creciente, de la que hablaba hace poco. Escribir. Plasmar emociones y pensamientos para que no se pierdan como un hilo más en la alfombra que poco a poco voy tejiendo con cada pequeño paso que doy hacía delante y hacía arriba.

Me siento desbordado. Quiero escribirlo todo, quiero escribir de todo, de lo grande y de lo pequeño, aun que a nadie le importe un pimiento. No quiero verme en la obligación de escribir pensando en quien lo leerá por que entonces le pondría cadenas a algo que está por nacer.

No. Escribo para mi. Para mi ahora, en el presente, para sentarme y reflexionar sobre el presente, recordar el pasado y plantearme el futuro. Para mi, mañana, dentro de un año, dentro de cinco. Por que cuando un día abra los ojos dentro de cinco años, muchas cosas habrán cambiado y muchas otras permanecerán iguales. Pero yo ya no seré yo, no el yo de ahora con sus inquietudes, esperanzas, demonios e ilusiones. Seré otra persona distinta, ni mejor ni peor; solamente distinta.Tendré otras preocupaciones, otras metas, otras ideas; pero seguiré estando forjado con el mismo metal.

Pero seguiré siendo yo. Distinto, pero yo. Por que el tiempo no perdona y todo lo cambia. Nada permanece inmutable.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué chute de energía!

Lucía dijo...

Te seguiremos los pasos, que seguro que vale la pena :)

Sarayla dijo...

Leerte de nuevo es siempre colocarse una sonrisa en la solapa ;)