De repente lo sientes como un flechazo. No sabes de donde viene ni que lo provoca, simplemente lo sientes latente bajo el pecho y no te queda más remedio que aceptarlo y dejarte llevar por ella. Es este impulso, esta necesidad creciente, de la que hablaba hace poco. Escribir. Plasmar emociones y pensamientos para que no se pierdan como un hilo más en la alfombra que poco a poco voy tejiendo con cada pequeño paso que doy hacía delante y hacía arriba.
Me siento desbordado. Quiero escribirlo todo, quiero escribir de todo, de lo grande y de lo pequeño, aun que a nadie le importe un pimiento. No quiero verme en la obligación de escribir pensando en quien lo leerá por que entonces le pondría cadenas a algo que está por nacer.
No. Escribo para mi. Para mi ahora, en el presente, para sentarme y reflexionar sobre el presente, recordar el pasado y plantearme el futuro. Para mi, mañana, dentro de un año, dentro de cinco. Por que cuando un día abra los ojos dentro de cinco años, muchas cosas habrán cambiado y muchas otras permanecerán iguales. Pero yo ya no seré yo, no el yo de ahora con sus inquietudes, esperanzas, demonios e ilusiones. Seré otra persona distinta, ni mejor ni peor; solamente distinta.Tendré otras preocupaciones, otras metas, otras ideas; pero seguiré estando forjado con el mismo metal.
Pero seguiré siendo yo. Distinto, pero yo. Por que el tiempo no perdona y todo lo cambia. Nada permanece inmutable.
3 comentarios:
¡Qué chute de energía!
Te seguiremos los pasos, que seguro que vale la pena :)
Leerte de nuevo es siempre colocarse una sonrisa en la solapa ;)
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