Amaneció el día con una luna preciosa, radiante con las primeras luces del día. No pude evitar coger la cámara y sacar una foto del momento. Empezar el día con un pequeño espectáculo como ese anima a cualquiera.
La mañana productiva en el trabajo, se me pasó volando y poco a poco voy pillando la mecánica y como está montado todo por allá. Tengo unos jefes que dan gusto (por ahora :P) siempre dispuestos a explicar.
Siguiendo con lo que empieza a ser una rutina, comí rápidamente un plato de espaguetis viendo y riéndome un rato con "Se lo que hicisteis..." para salir disparado al centro, donde había quedado con Esther, una amiga mía de La Rioja que vivía aquí hasta el Diciembre pasado. Mientras esperaba a que llegasen alcé la mirada y el cosmos volvía a sorprenderme en el mismo día. Un enorme halo solar brillaba sobre nuestras cabezas. Yo, como no, cámara en mano, le saqué alguna foto a tal despliegue de fotones y efectos ópticos.
Por diferentes motivos fue un encuentro fugaz, pero bueno, no se puede pedir de todo :P.
Ellos quizás se hayan ido a Ortigueira y se lo pasen en grande (cabrones... ¬¬), pero yo he encontrado EL lugar en el paseo que me di por el Monte San Pedro al dejarlos. No quiero ponerme poético ni nada, con el viento del norte sabor a mar y el océano a mis pies, simplemente diré que fue genial.
Siguiendo con lo que empieza a ser una rutina, comí rápidamente un plato de espaguetis viendo y riéndome un rato con "Se lo que hicisteis..." para salir disparado al centro, donde había quedado con Esther, una amiga mía de La Rioja que vivía aquí hasta el Diciembre pasado. Mientras esperaba a que llegasen alcé la mirada y el cosmos volvía a sorprenderme en el mismo día. Un enorme halo solar brillaba sobre nuestras cabezas. Yo, como no, cámara en mano, le saqué alguna foto a tal despliegue de fotones y efectos ópticos.
Por diferentes motivos fue un encuentro fugaz, pero bueno, no se puede pedir de todo :P.
Ellos quizás se hayan ido a Ortigueira y se lo pasen en grande (cabrones... ¬¬), pero yo he encontrado EL lugar en el paseo que me di por el Monte San Pedro al dejarlos. No quiero ponerme poético ni nada, con el viento del norte sabor a mar y el océano a mis pies, simplemente diré que fue genial.
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