Dejando a un lado los malos vicios, esta tarde baje a hacer bulder en roca por primera vez hasta el muro que hay detrás del hospital militar. Se acercó Manu también y me estuvo contando su viaje por Polonia. Que mala es la envidia :P. Al tema... ¡Como mola! Ahora escribo esto con varias heridas en las yemas y las manos dolidas, pero es la caña :D. Estuve dos horas y media cogiéndole el tacto a la roca, aprendiendo a buscar agarres y a volver a confiar en los pies. Al final ya hacía movimientos más tranquilos y algo más largos. Es como volver a empezar (pero con algo de idea claro) :P.
La otra mano quedó más o menos igual tras su primer paso por el granito. Hay que volver a sacar callo.
Ahora a dormir, que toy molido.
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