"Quizá sea tarde, pero aún tengo la pistola en el bolsillo-. Deslizó la mano hacía el bolsillo de la gabardina y noto el reconfortante peso del viejo revolver.
La noche caía en Night City y la lluvía había hecho su espectacular aparición sobre los anuncios de neón y los cristales rotos de los viejos edificios. Arriba, un cielo de plata envenenada sudaba los últimos restos de color de un anochecer agonizante. Eckhard dejó que la lluvia le despejara un poco.
-Probablemente esta mierda me mate.- Sonrió. Pero ahora ya no importa. Ella está muerta y yo probablemente no pase de esta noche.
Con paso tambaleante se adentró en el callejón mientras el sombrero le pesaba más y más. Una gaviota chilla. Un crujir. Solo tres disparos resonaron entre los ladrillos, apagados por el rumor de la lluvia. Una explosión de dolor como cientos de supernovas azules, el sabor del cromo pulido. No muy lejos la gaviota echa a volar con un sonoro aleteo.
-Joderos cabrones. - Escupió con una mano en el estomago y en la otra el viejo revolver aún humeante.
Cansado, se sentó junto a los dos cadaveres mientras su sangre se mezclaba con la de ellos. Sacó de la cajetilla el último cigarro y lo encendió. Seguia lloviendo.
-Probablemente esta mierda me mate.- sonrió, pero nunca llego a terminarse ese cigarro que se consumió lentamente en un callejon de Chiba bajo un cielo gris de plata envenenada."
En honor a William Gibson, por regalarnos una pequeña joya y el nacimiento del cyberpunk.
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