Se me hace algo difícil empezar este post, no tanto por su contenido si no por como escribirlo. Son varias las ideas que quiero plasmar aquí pero se encuentran entremezcladas cual cascos del MP3 tras unas horas en el bolsillo que arduamente hay que deshilachar después. Pero todo es cuestión de empezar, inentar estructurarlo todo e intentar ver la imágen global.
Equilibrio
Empezaré por analizar lo que comentaba en el post anterior sobre "caos, entropía y desequilibrio". Hasta hace unas tres semanas más o menos había alcanzado un ligero equilibrio, adquirido unos hábitos, rutinas, que traian energía, pasión y tranquilidad a mi vida. En definitiva, equilibrio. Levantarse a las 7 todos los días excepto los que estaba excepcionalmente cansado (de verdad, no por pereza), sesiones de piscina al medio día más bien distribuidas en la semana, postear en el blog con cierta asuidad posts mínimamente decentes, estiramientos nocturnos y meditación antes de ir a dormir, aún que fuese breve.
Quizás no sean grandes cosas, pero cada una aporta su pequeño grano de arena al equilibrio global. Para no alargar demasiado esto no entraré a analizar la aportación individual, quizás en otro momento.
Ruptura y caos
Aún no alcanzo a descubrir cual fué el desencadenante, pero simplemente puede ser que no lo hubiera y todo se debiera a una degeneración, un aumento de la entropía, que no conseguí ver hasta que fue demasiado tarde. Sea por lo que fuere las sesiones de piscina se vieron alteradas, otras horas, días desordenados; las meditaciones, intermitentes durante la semana; madrugar a las 7, algo más extraño que normal. Hubo factores externos que influyeron ya que no vivo en mi burbuja de cristal, pero debería de haber sido capáz de adaptarme, reestructurar un poco las cosas en orden. No lo fui.
Me dí de bruces con un yo más irascible, más vago, más apático, sin concentración ni orden. Nada bonito. La energía, dispersa; la pasión, apagada; la tranquilidad, desaparecida. Y sin pilares la casa se cae a trozos.
Barriendo el polvo
Pero por suerte no todo ha caido. Se puede considerar un tropezón o, continuando con la analogía de la casa, un pequeño terremoto que ha tirado todos los papeles y muebles por el suelo, producido grietas, pero ha dejado la estructura intacta. Ahora es tiempo de ordenar, reconstruir y reflexionar.
Ordenar sobre todo mi vida académica, quizás la más afectada por todo este follón. Costará tiempo y esfuerzo, hay que ponerse al día en varias cosas y retomar las materías pendientes, hacer prácticas y hacerlas bien. Pero es esencial, ya que antes de que me de cuenta sentiré el aliento de los examenes cerca, muy cerca, y habrá que estar preparado.
Reconstruir lo dañado, los hábitos y pequeñas que hacen grandes cosas. Lo conseguí una vez y ahora no será diferente. Disciplina y voluntad. Poco a poco se irá haciendo más fácil, hasta que no hacerlo se convierta en extraño.
Reflexionar, como ahora, como llegué a esa situación y como evitar que vuelva a pasar, aprender de todo esto. Así, a pesar de todo, habré sacado una valiosa lección de lo ocurrido, aun que ya se conoce el dicho, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
Mirando al futuro
Se acerca periodo vacacional, pero no estaré ocioso. En estas vacaciones espero recuperar las buenas costumbres construidas a partir de la repetición y la disciplina. Será maś difícil en el hogar paterno, ya que allí hay muchos más factores a incluir en la ecuación de mi día a día. Pero en mayor o menor medida espero conseguirlo. Alcanzar esto traerá, espero, la energía, la pasión y la tranquilidad necesarias para trabajar en pos de los objetivos que postearé luego y, en última instancia, verlos cumplidos.
Equilibrio
Empezaré por analizar lo que comentaba en el post anterior sobre "caos, entropía y desequilibrio". Hasta hace unas tres semanas más o menos había alcanzado un ligero equilibrio, adquirido unos hábitos, rutinas, que traian energía, pasión y tranquilidad a mi vida. En definitiva, equilibrio. Levantarse a las 7 todos los días excepto los que estaba excepcionalmente cansado (de verdad, no por pereza), sesiones de piscina al medio día más bien distribuidas en la semana, postear en el blog con cierta asuidad posts mínimamente decentes, estiramientos nocturnos y meditación antes de ir a dormir, aún que fuese breve.
Quizás no sean grandes cosas, pero cada una aporta su pequeño grano de arena al equilibrio global. Para no alargar demasiado esto no entraré a analizar la aportación individual, quizás en otro momento.
Ruptura y caos
Aún no alcanzo a descubrir cual fué el desencadenante, pero simplemente puede ser que no lo hubiera y todo se debiera a una degeneración, un aumento de la entropía, que no conseguí ver hasta que fue demasiado tarde. Sea por lo que fuere las sesiones de piscina se vieron alteradas, otras horas, días desordenados; las meditaciones, intermitentes durante la semana; madrugar a las 7, algo más extraño que normal. Hubo factores externos que influyeron ya que no vivo en mi burbuja de cristal, pero debería de haber sido capáz de adaptarme, reestructurar un poco las cosas en orden. No lo fui.
Me dí de bruces con un yo más irascible, más vago, más apático, sin concentración ni orden. Nada bonito. La energía, dispersa; la pasión, apagada; la tranquilidad, desaparecida. Y sin pilares la casa se cae a trozos.
Barriendo el polvo
Pero por suerte no todo ha caido. Se puede considerar un tropezón o, continuando con la analogía de la casa, un pequeño terremoto que ha tirado todos los papeles y muebles por el suelo, producido grietas, pero ha dejado la estructura intacta. Ahora es tiempo de ordenar, reconstruir y reflexionar.
Ordenar sobre todo mi vida académica, quizás la más afectada por todo este follón. Costará tiempo y esfuerzo, hay que ponerse al día en varias cosas y retomar las materías pendientes, hacer prácticas y hacerlas bien. Pero es esencial, ya que antes de que me de cuenta sentiré el aliento de los examenes cerca, muy cerca, y habrá que estar preparado.
Reconstruir lo dañado, los hábitos y pequeñas que hacen grandes cosas. Lo conseguí una vez y ahora no será diferente. Disciplina y voluntad. Poco a poco se irá haciendo más fácil, hasta que no hacerlo se convierta en extraño.
Reflexionar, como ahora, como llegué a esa situación y como evitar que vuelva a pasar, aprender de todo esto. Así, a pesar de todo, habré sacado una valiosa lección de lo ocurrido, aun que ya se conoce el dicho, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
Mirando al futuro
Se acerca periodo vacacional, pero no estaré ocioso. En estas vacaciones espero recuperar las buenas costumbres construidas a partir de la repetición y la disciplina. Será maś difícil en el hogar paterno, ya que allí hay muchos más factores a incluir en la ecuación de mi día a día. Pero en mayor o menor medida espero conseguirlo. Alcanzar esto traerá, espero, la energía, la pasión y la tranquilidad necesarias para trabajar en pos de los objetivos que postearé luego y, en última instancia, verlos cumplidos.
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